Empoderándonos a través del aprendizaje


En la primera entrada de esta serie describíamos el estado del arte de la formación  y hacía donde deberíamos ir desde un punto de vista casi filosófico, en la segunda entrada vimos que muchas de los conceptos que están surgiendo en el entorno del aprendizaje no son tan novedosos, que las figuras del maestro y del aprendiz definen como es el aprendizaje y que no deberíamos dejar de ser conscientes nunca que la tecnología no es más que una herramienta que puede ayudarnos a mejorar el aprendizaje. En la última entrada publicada de esta serie describíamos que roles debe cubrir un profesor en el entorno de aprendizaje actual, es decir, en un entorno de aprendizaje en red. Ha quedado claro que ahora más que nunca hay que tener en cuenta la cita de Eric Hoffer

En tiempos de cambio, los aprendices heredarán la tierra; mientras que los sabios se encuentran muy bien equipados para hacer frente a un mundo que ya no existe.

En todo caso se sigue cumpliendo que para avanzar primero hay que analizar de donde venimos para entender donde estamos.

La terminología pedagógica.

Con el objetivo de definir un marco de análisis adecuado, queremos  poner orden a la confusa profusión de términos “pedagógicos” que han ido surgiendo a lo largo de los años. Felizmente este esfuerzo ya lo han hecho en el blog de Theflippedclassroom.

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Las “bolas” dentro del círculo blanco serían MODELOS y las que están fuera serían en muchos de los casos, métodos. (Imagen: TheflippedClassroom. Licencia: CC BY-SA 2.0)
 
Sobre la clasificación realizada por Theflippedclassroom recalcar que es un acierto llamar técnicas a lo que quizás por moda se confunde con estrategia. Es decir, cuando hablamos del diseño, desarrollo y aplicación de una actividad concreta en un momento dado y para la consecución de un objetivo específico, es más correcto hablar de técnicas, ya sean expositivas, instruccionales, colaborativas, inductivas, deductivas, de análisis, creativa, de evaluación, etc..

Dentro de las grandes teorías del aprendizaje, en el análisis realizado por Theflippedclassroom e incluso en la Wikipedia, echamos en falta el conectivismo de George Siemens y Stephen Downes, que se basa en el análisis de las limitaciones del conductismo, el cognitivismo (o cognitismo) y el constructivismo (pedagogía) (o constructismo), para explicar el efecto que la tecnología ha tenido sobre la manera en que actualmente vivimos, nos comunicamos y aprendemos. Hablaremos en este blog sobre conectivismo y lo pondremos en práctica en nuestros proyectos formativos, de momento exponer aquí lo que para Siemens es la tendencia más significativa de los procesos de aprendizaje en los entornos digitales:

Saber cómo y saber qué están siendo complementados con saber dónde (la comprensión de dónde encontrar el conocimiento requerido)

Aprender en la sociedad del conocimiento

Hace 45 años, Peter Drucker en The Age of Discontinuity diagnosticaba el surgimiento de una sociedad del conocimiento poblada de trabajadores del conocimiento. Como dice Manuel Castells

Hemos cambiado para siempre la forma en que nos comunicamos, nos informamos, trabajamos, nos relacionamos, amamos o protestamos

Castells el cambio es tan profundo como el que se produjo en los albores de la era industrial. Debatir sobre si estamos en una sociedad de la información o del conocimiento es una cuestión de matices. Castells, por ejemplo, prefiere hablar de Sociedad informacional, en el mismo sentido que hablamos de sociedad industrial, que no es lo mismo que una sociedad de la industria. En todo caso lo importante es entender o al menos intentar entender lo que está ocurriendo.

El filósofo, ingeniero y profesor de las Universidad de Tama y fundador del Sophia Bank, Hiroshi Tasaka plantea una paradoja con respecto a lo que está ocurriendo con el conocimiento:

La sociedad del conocimiento es aquella en que el conocimiento deja de tener valor. Lo importante no es el conocimiento, sino la sabiduría. Algo que no se puede describir en un texto.

En la sociedad del conocimiento se comparte, el conocimiento es de todos y se puede acceder con facilidad a él. El valor esta precisamente en saber utilizar el conocimiento y a eso Tasaka le llama sabiduría.

En la misma línea de pensamiento el filósofo Daniel Inneraity da un pasó más allá, sosteniendo que

Nuestra sociedad ha efectuado una radical transformación de la idea de saber, hasta el punto de que cabría denominarla con propiedad la sociedad del desconocimiento.

Según Inneraity

La sociedad del conocimiento sería una sociedad que es cada vez más consciente de su no-saber y que progresa, más que aumentando sus conocimientos, aprendiendo a gestionar el desconocimiento en sus diversas manifestaciones: inseguridad, verosimilitud, riesgo e incertidumbre.

Parece que aprender a aprender y aprender a lo largo de la vida es lo que caracteriza a la sociedad del conocimiento, por lo tanto tiene todo el sentido que hablemos de la sociedad del aprendizaje.

Parece evidente que en la “sociedad del aprendizaje” la formación basada en la asimilación de contenido carece de sentido, de tal manera que el contenido no puede seguir siendo el centro y el motivo del aprendizaje, hace falta desarrollar competencias que nos permitan utilizar ese contenido para generar conocimiento y ni siquiera nos podemos quedar ahí porque en un mundo complejo y lleno de incertidumbre, ese conocimiento se debe utilizar con criterio, hacen falta otras competencias que nos permitan utilizar el conocimiento con sabiduría. En este blog vamos a hablar sobre competencias y formación basada en competencias largo y tendido, de momento decir que la noción de competencia, estaba referida inicialmente al contexto laboral y posteriormente ha enriquecido su significado en el campo educativo en donde es entendida como un saber hacer en situaciones concretas que requieren la aplicación creativa, flexible y responsable de conocimientos, habilidades y actitudes.

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( Imagen eduteka. Licencia: CC BY-SA 2.0)

A pesar de la complejidad del momento, a la hora de desarrollar un marco de aprendizaje, es necesario definir una base conceptual lo suficientemente flexible para que se pueda adaptar a las necesidades que surjan. Parafraseando a Groucho, nuestros principios los podemos cambiar, pero de momento son estos.

Primero lo primero. Los objetivos formativos.  

Actualmente es muy común que la formación se diseñe a partir de los epígrafes del índice de un libro de texto,  a los que les hemos añadido verbos que definen competencias. Desde los contenidos no puede hacerse una buena planificación enfocada a objetivos de aprendizaje, esta es la opción fácil pero con consecuencias desastrosas porque impide que nos enfoquemos en las competencias que queremos cubrir.  Se debe planificar a partir de resultados de aprendizaje que sean observables.

El aprendizaje significativo es, según el teórico norteamericano David Ausubel, un tipo de aprendizaje en que un estudiante relaciona la información nueva con la que ya posee; reajustando y reconstruyendo ambas informaciones en este proceso. Dicho de otro modo, la estructura de los conocimientos previos condiciona los nuevos conocimientos y experiencias, y estos, a su vez, modifican y reestructuran aquellos. Este concepto y teoría están enmarcados en el marco de la psicología constructivista.

Según este tipo de aprendizaje hay que enseñar y evaluar para que los alumnos comprendan y sean capaces de transferir su comprensión a nuevas situaciones. Para conseguirlo hay que evitar los amplios temarios que obligan a avanzar en superficie y nos impiden profundizar lo necesario y deseable precisamente en aquellos conceptos y capacidades que son los más importantes de cada competencias y, sobre todo, superar el método tradicional de instrucción directa por transmisión en el que la mayoría del tiempo de clase se dedica a transmitir la información a aprender y por tanto falta tiempo para dedicarlo a que los alumnos ejerciten, pongan a prueba y profundicen su comprensión.

Debemos diseñar la formación desde los fines que pretendemos y esto supone diseñarla para que los alumnos comprendan y también diseñar la evaluación para obtener evidencias de la comprensión y la transferencia por parte de nuestros alumnos. Si tenemos en cuenta el “diseño instructivo marcha atrás” backwards design, partimos de tener muy claros los resultados de aprendizaje que deseamos que logren nuestros alumnos. De ellos se debe partir,

Una vez definidos los objetivos de aprendizaje en forma de competencias, definimos que evidencias nos permitirán demostrar en que medida nuestros alumnos han cubierto las competencias definidas, es decir, cómo lo están haciendo en relación a este resultado de aprendizaje.

En tercer lugar debemos diseñar la instrucción y actividades de modo que faciliten que nuestros alumnos ejerciten las habilidades y competencias que queremos que desarrollen y así avancen en la consecución de los resultados de aprendizaje deseados.

Conclusión

Como indica Idit Harel, debemos pasar de las 3R (wRiting, Reading & aRithmetic) a las 3X (eXploration, eXpression, eXchange), o como plantean Lafuente, Alonso y Rodríguez  en el libro todos sabios.

Aprender hoy es ser capaces de buscar, recopilar y filtrar los datos, ser capaces de trabajar colaborativamente para sacarles el mejor provecho, ser capaces de compartirlos y comunicarlos

La revolución digital, la promesa que encierra Internet, es la de empoderarnos como ciudadanos, la de capacitarnos para trabajar colaborativamente en la construcción de una nueva forma de inteligencia colectiva, la de crear ciudadanos capaces de interpretar críticamente la realidad.

En la siguiente entrada seguiremos desarrollando ideas que dentro de la complejidad actual nos faciliten crear proyectos de aprendizaje exitosos.



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