Construir la web

Tabla de contenido


Todos conocemos la World Wide Web, la Telaraña mundial, o como decimos coloquialmente, la Web. Navegamos por ella, quizá varias horas al día, y ya no sabríamos vivir sin su existencia. Pero, como suele ocurrir con las cosas cotidianas, tal vez no nos hemos formulado algunas preguntas interesantes: ¿Qué es realmente? ¿Cómo consigue su magia? ¿Qué hay en las entrañas de ese mundo virtual?

INTERNET01

En primer lugar, la World Wide Web es solo una parte, aunque muy importante, de algo mayor que incluye multitud de servicios, como el correo electrónico, la transmisión de archivos, la telefonía en línea, etc., y que conocemos con el nombre de Internet. Se trata de un conjunto de redes de comunicación, de la Red de Redes, como habrás oído llamarla también, puesto que la conforman un número finito pero inmenso de redes particulares y públicas, conectadas entre sí por múltiples caminos, de modo que ninguna de ellas pueda considerarse el centro de otras, ni resulte por tanto prioritaria para el funcionamiento de las demás. En otras palabras: es una red descentralizada. La idea surgió tras la Segunda Guerra mundial, cuando los norteamericanos pensaron en crear un sistema de comunicación con conexiones múltiples, de tal manera que, en el caso de que algunos ordenadores fueran destruidos durante un conflicto nuclear, los restantes no se vieran afectados y pudieran seguir compartiendo información. En 1969, tres universidades de California realizaron la primera conexión de este tipo, a la que denominaron Red de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada, ARPANET.  En 1972 se realizó la primera demostración pública. Al igual que tantas otras veces en la historia del ser humano, lo que al principio nació como un proyecto militar desembocó finalmente en algo de uso civil y generalizado: Internet.

arpanet
                        ARPANET inicial

La Web es un poco más reciente, y no fue concebida con fines bélicos, sino científicos. Entre 1989 y diciembre de 1990, algunos investigadores del entonces llamado Consejo Europeo de Investigación Nuclear (CERN) situado en Ginebra, en al frontera franco-suiza, entre los que cabe destacar a Tim Berners-Lee y Robert Cailliau, estaban preocupados por hallar una manera de crear una comunidad de conocimiento que no dependiera de las exigencias de las publicaciones impresas de la época, por lo que desarrollaron un sistema de distribución de documentos interconectados a través de la Red de Redes, que llamarían World Wide Web, cuya traducción literal podría ser «telaraña de amplitud mundial». Fue probada primero de manera interna en 1991, y presentada finalmente al público en 1993. Era, por tanto, un servicio más de Internet, y lo sigue siendo hoy día. Sin embargo, ha alcanzado tal éxito que a menudo «navegar por Internet» y «navegar por la Web» vienen a significar lo mismo.

La revolución cultural

La Web es el último invento revolucionario, y no hay nada en nuestro pasado que pueda comparársele, ni en lo que a difusión se refiere, ni tampoco en los efectos que ha causado en la sociedad. Cierto que la imprenta de Gutenberg marcó el inicio de la popularización del conocimiento en el siglo XV, al poder reproducir masivamente los libros y ponerlos al alcance de alguien más que los miembros del clero y de la nobleza, para quienes hasta entonces habían permanecido reservados. Y también que otros inventos posteriores, como la radio y la televisión, han ido cambiando la manera de transmitir la cultura en mayor o menor grado y a mucha más gente. Pero todos ellos comparten un rasgo que los iguala entre sí y al mismo tiempo los distingue de la Web: el flujo de información sigue siempre una dirección única, que parte del creador y se dirige hacia el consumidor, y casi nunca a la inversa. Por lo general, no participamos en un programa de televisión o de radio, sino que asistimos a su emisión, como meros espectadores u oyentes; no conversamos con el autor de un libro, sino que leemos lo que ha escrito, incluso mucho tiempo después de que este haya muerto. Los papeles creador-consumidor están claramente diferenciados, y los usuarios corrientes somos clientes pasivos de la información que ofrecen los llamados medios de comunicación de masas (mass media) tradicionales.

La Web, en cambio, es bidireccional. Está hecha por y para todos, y los roles de actuación se difuminan. En ella podemos ser simples observadores, claro, pero también agentes activos, creadores, productores, comerciales, distribuidores, y todo al mismo tiempo. Porque mi artículo, mi novela, mi película, mi música o cualquier otra cosa que se me ocurra, puede ver la luz en la Web, sin apenas intermediarios, de forma casi inmediata y con una difusión global. De algún modo, y aunque todavía queda mucho por hacer, la Web está más cerca de cumplir el fin que perseguía la desaparecida biblioteca de Alejandría, el antiguo sueño del ser humano de acumular en un mismo lugar, disponible para cualquiera, todo el conocimiento. Y además funciona en tiempo real: escribo una frase ahora mismo y en pocos segundos, al otro lado del mundo, alguien puede leerla y responderla. Eso, sin olvidar que no está limitada al texto, sino que admite cualquier otra forma de expresión: sonido, vídeo, imagen…

Enseñar a construir la Web

Suponiendo que sea cierta mi afirmación anterior, que no haya habido hasta la fecha un medio de transmisión del conocimiento más democrático, recíproco y versátil que la Web, entonces la pregunta casi obligada es esta: ¿por qué no aprendemos a participar en ella desde niños? Y no me refiero a que en las escuelas se enseñe a navegar por cual o tal página, o a escribir en un blog«web diario», bitácora. Publicación periódica en línea en orden cronológico inverso
web log → weblog, blog
, algo que ya se hace en muchas de ellas, sino a que los estudiantes aprendan cómo pueden contribuir realmente a la construcción y desarrollo de la Web de la forma más efectiva y simple posible: sirviendo sitios web. No se trata de convertirlos en especialistas del diseño, por supuesto, pero sí de instruirlos en los fundamentos de esta maravilla de la comunicación para que puedan utilizarla adecuadamente. De igual manera que pedimos a los niños una redacción a la vuelta de vacaciones, sin por ello pensar que en el futuro vayan a ser escritores, o les enseñamos anatomía aunque sepamos que no todos acabarán practicando la medicina, tendríamos que enseñarles a publicar en Internet, alfabetizarles en este medio digital sin precedentes. Es una necesidad para nuestra civilización y una obligación moral de los docentes. De hecho, quizá esa necesidad la hayan tratado de cubrir las redes sociales, aunque de forma un poco caótica o, por lo menos, no con el rigor que podríamos desear ni, por tanto, con los resultados que consideraríamos óptimos.

Sin embargo, no enseñamos a construir la Web, quizá porque muchas personas piensan que se trata de una tarea de índole técnica, especializada. Todavía en demasiados planes de estudio se incluye Internet dentro de eso que denominamos «nuevas tecnologías», expresión que cada curso que empieza suele inspirar evidente extrañeza y, en ocasiones, me ha llevado a tener que responder preguntas como esta:

¿Por qué las llamas «nuevas», si son de toda la vida?

Los alumnos de primaria no formulan esta pregunta, aunque parecería lógico, dada su corta edad, sino más bien de secundaria, y a veces de cursos especializados para adultos, y no soy tan ingenuo como para no saber que a menudo lo hacen con cierto sarcasmo. Pero es que la mayoría nació ya cuando la Web existía, y muy pronto todos los estudiantes, sin excepción, habrán nacido en un mundo transformado completamente por esta. ¿No va siendo hora, por tanto, de que les enseñemos a conocerla con el mayor rigor posible? Por el contrario, los profesores seguimos llamando «nuevo» a algo que forma parte sustancial de la vida diaria. ¿Cómo van a confiar en nuestra veracidad? Claro que no somos los docentes quienes diseñamos los planes de estudio. No, son los políticos, y a una gran parte de ellos les da miedo eso que llamamos medios de comunicación de masas, por alguna razón que no vamos a intentar esclarecer ahora. Pero quizá ese miedo sea el motivo de cierto oscurantismo, de que paradójicamente el conocimiento sobre cómo se puede difundir el conocimiento se parezca sospechosamente a la ignorancia.

Pongamos, como ejemplo de esto último, algo que ya hemos mencionado, la imprenta, que supuso un gigantesco avance en la difusión de la cultura, pero cuyos rudimentos muy pocos alumnos de hoy conocen. No les enseñamos cómo se imprimen los periódicos, revistas o libros, ni siquiera en teoría. Porque decimos a los niños que Gutenberg inventó la imprenta, y generalmente olvidamos aclarar que su invento fue la imprenta de tipos móvilesLa imprenta de tipos móviles de Gutenberg es un método de impresión mecánico que se basa en la composición de textos colocando uno al lado de otro tipos (objetos con una letra invertida en relieve) contra los que se presiona la tinta y el papel para producir un carácter, algo que ya en las últimas dos décadas del siglo XX no se usaba más que en contadas ocasiones, puesto que se habían desarrollado otros métodos de impresión más rentables y rápidos, como la litografíaLa litografía es un procedimiento de impresión químico ideado en 1796 por Aloys Senefelder que se basa en el principio de que la tinta oleosa no se mezcla con el agua. Su evolución ha dado el método de impresión más utilizado hoy día, conocido como offset (actualmente, el método offset), que tampoco es de ayer, pues data del siglo XVIII. Y no pido que debamos convertirlos en impresores, desde luego, pero convendría que no se asombrasen tanto luego, en la vida adulta, de saber qué es la cuatricromía, o cuando se ven en la necesidad de plantearse elegir entre un tipo de letra u otro para diseñar un sitio web. En mi lejana infancia debía estudiar —y practicar— caligrafíaLa caligrafía (del griego καλλιγραφία [kaligrafía]) es el arte de escribir con letra bella, artística y correctamente formada, siguiendo diferentes estilos, porque escribir a mano era lo normal en el mundo anterior a la revolución digital, y creo que ha desaparecido en los planes de estudio de educación básica actuales, aunque no lo sé con certeza. Lo que sí puedo jurar es que la enseñanza de la caligrafía no se ha sustituido por la de la tipografíaLa tipografía (del griego τύπος [típos], ‘golpe’ o ‘huella’, y γράφω [gráfο], ‘escribir’) es el arte y la técnica en el manejo y selección de letras para trabajos de impresión en papel o virtual (pantalla), ni la digital ni la tradicional, porque en los cursos de diseño debo perder varias horas enseñando cómo se clasifican las fuentes y los conceptos fundamentales para usarlas. Quizá se incluya también la tipografía entre las «nuevas tecnologías». ¿O es que forma parte también de todo eso que llamamos medios de comunicación de masas?

Otro ejemplo es el cine. Hace más de un siglo que existe y también ha contribuido a cambiar el mundo, pero todavía no es una asignatura independiente en la educación secundaria, a diferencia de la literatura o la música. Y cuando se enseña cine, en realidad suele ser historia del cine, aunque algún texto que he consultado aborda también técnicas de realización cinematográfica, lo cual no deja de ser loable y en cierto modo prometedor. Pero se echa en falta que los estudiantes vean películas clásicas, esas que no se exhiben en las salas comerciales. Y no me sirve aducir que el cine tiene propiedad intelectual y sería muy caro ilustrar cada lección con la proyección de una cinta, que poner un vídeo incumple la licencia de alquiler del mismo, o cualquier excusa semejante… Por esa regla, debería pensar que si algunos programas de literatura incluyen el Cantar de mio Cid como lectura obligatoria, en vez de la última novela de Pérez-Reverte, es porque Mio Cid, además de ser anónimo, es de dominio público. Aunque no lo sea, claro está, tal o cual edición del Mio Cid, que esta o aquella editorial publican: esa sí que tiene derechos de autor, al menos de quien ha fijado y anotado el texto. Pero eso no importa. Lo importante, por desgracia, es que alguien piense que el Mio Cid pueda enseñar a los niños a escribir o siquiera amar la literatura. Muy al contrario, me atrevería a afirmar que obligar a leer obras tan antiguas, sobre todo a una edad temprana, aleja para siempre de ellos cualquier interés natural que pudieran sentir por la lectura y, por ende, también de la escritura.

Nuestra humilde contribución

Enseñar a construir la Web es tan importante, en nuestro siglo, como lo era antaño enseñar a escribir. Por eso en esta serie de artículos que inauguramos hoy, Servir sitios web, pretendemos solventar las carencias que acabamos de apuntar, y no solo en lo que se refiere a los escolares, sino también a cualquier persona de cualquier edad que desee formar parte activa de la World Wide Web. Queremos mostrarte lo sencillo que es —y también las complicaciones que conlleva, por supuesto— participar en la construcción de la Web sirviendo tu propio sitio. Pondremos a tu disposición nuestro conocimiento y experiencia como profesionales de las TICTecnologías de la Información y las Comunicaciones
Information and Communications Technology
, y expondremos las distintas posibilidades que hoy se nos brindan para montar desde cero una página personal o una corporativa, un blog«web diario», bitácora. Publicación periódica en línea en orden cronológico inverso
web log → weblog, blog
e incluso una revista digital o un servicio onlineen línea: en la Red, conectado
on line
. Y por descontado, como docentes que nos enorgullecemos de ser, empezaremos explicando algunos conceptos básicos, aquellos que consideramos imprescindibles para comprender el mundo en que nos movemos. Sobre ellos, muy pronto, podremos adentrarnos en técnicas y procedimientos avanzados.

En la próxima entrega hablaremos de una herramienta usada por todo el mundo, el navegador web (web browser), y de algo que no es tan conocido, pero que constituye la base de la navegación y de la propia Web, el lenguaje HTMLlenguaje de marcación de hipertexto
HyperText Markup Language
.


Tabla de contenido


Escribe una respuesta o un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.